lunes, junio 06, 2005

Empezando la semana con buen pie

Hoy he llegado al trabajo antes de lo habitual. Muchos (de esos miles de visitantes de este mísero blog) se preguntarán qué bicho me ha picado conociendo mi afición a yacer en posición horizontal. Fácil respuesta, he tenido una inesperada visita esta mañana. Poco antes de las siete he escuchado un leve ruido. Un ruido que me era un tanto familiar. Reuniendo el poco valor que tengo he atinado a encender la luz y he observado a mi alrededor. Al poco he divisado un pequeño animal andando sobre mi ordenador, alcanzando impunemente mi malogrado router (encima estoy sin internet desde hace cuatro días). Sí, queridos amigos, ¡horreur! una cucaracha había penetrado en mi reino. Raudo y veloz cual cobarde acudí a solicitar la ayuda de mi progenitor, quien, blasfemando en calzoncillos y armado de insecticida y matamoscas entró en mi habitación en busca de la indeseable inquilina. Ésta, que no estaba dispuesta a que la pusieran patas arriba así como así, se había escondido detrás de un póster de la bellísima Marilyn. Por fortuna mi padre supo buscar (él siempre lo encuentra todo) y pudo liquidar su asquerosa existencia. Yo ya no iba a pegar ojo, así que decidí ducharme (por la excitación me había empapado de sudor nada más sospechar la posibilidad de que uno de esos seres compartiera mi espacio vital) para largarme cuanto antes. Me dirijo de nuevo a mi habitación y justo antes de atravesar el umbral de la puerta aparece otro repulsivo ser escapando del olor a insecticida que flotaba en el aire. No, esto no me puede para a mí... Me fui a ducharme observando con cuidado todos los sitios por los que pasaba. Tras la refrescante ducha subí embutido en la toalla y me quedé paralizado durante varios minutos frente a la puerta de mi cuarto. ¡No podía entrar allí! ¿y si había más? Tras esculcar lo poco que podía ver desde fuera entré taquicárdico perdido y me vestí lo más rápido que pude (por supuesto sacudiendo antes todas las prendas que ahora me cubren). Salí por patas de mi casa y aquí me encuentro, a salvo y con miedo a volver.
¿Consejos para tratar una fobia o ahuyentar a esos bichejos? Me han dicho que las piñas verdes lo hacen bien y también he leído que el laurel puede ser efectivo, ¿alguna experiencia al respecto?